jueves, 8 de julio de 2010

Sangre argenta

“¡Argentina va a ser campeón! ¿No viste cómo juegan los demás? Son malísimos”, comentó un joven muy contento por la victoria del equipo albiceleste frente a Grecia.

Una idea con muy pocos fundamentos arrojaba el futbolero personaje sobre el equipo de Diego Maradona.Una pregunta sobrevolaba la vereda en donde los comentarios trataban de predecir el futuro, ya que el imberbe amigo no era el único comentarista: ¿Quién vio todos los partidos como para sentenciar semejantes vaticinios?

La duda comenzaba a crecer como una flor en primavera, es por eso que rompió el ambiente alentador y dejó a más de uno sin una inmediata respuesta.

“Yo no mire todos los partidos, pero los que ví eran horribles”, contestó uno con una expresión que trataba de afirmar una verdad absoluta. Muchos de los que estaban a su lado asintieron como lo hacían los plebeyos ante los monarcas de la antigua Europa. En el lugar no había lugar para el análisis. Las sentencias se realizaban sin dudas.

En diagonal a la casa de electrodomésticos, que en su vidriera pasaba los partidos desde Sudáfrica, se mantenía estático el Obelisco, una de las figuras representativas de Argentina. Eso hacía recordar que el suelo en donde se decía que la selección argentina de futbol iba a salir campeón, era Argentina. Por ende, los que aseguraban dicha idea eran argentinos, las personas más engreídas del mundo.

Es así que no se podía generar un espacio para la duda sobre aquella afirmación. Tal cosa nunca podría encajar en una discusión de aficionados a la pelota en el mencionado país.

El por qué de la actitud es para analizar con profundidad. Eso llevaría mucho tiempo. Antes de llegar a una conclusión el Mundial habría terminado. Y lo único que se quiere hacer es ver el campeonato durante este mes. Para qué arruinarle la ilusión a estos transeúntes. De todas formas, ¿qué tan mal es pensar que Argentina puede ser campeón?